miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Por qué son peligrosos los frutos secos para los niños?



¿Por qué son peligrosos los frutos secos para los niños?

Varias cáscaras de cachuete en un plato
Los cacahuetes causan la mayoría de atragantamientos por alimentos.| EM
  • En niños que aún no mastican bien hay riesgo de aspiración hacia el pulmón
  • El 60%-80% de los atragantamientos está causado por frutos secos
  • Los menores de cuatro años son los que mayor riesgo presentan



Que un niño pueda atragantarse mientras come es una preocupación común en muchos padres. En el caso concreto de los frutos secos, los pediatras recomiendan retrasar hasta los cinco o seis años su consumo para evitar el riesgo de asfixia.
"Yo recomiendo seguir el mismo criterio que con los juguetes con piezas pequeñas", recomienda el doctor José María Moreno, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría. "El fruto seco en sí no es malo, de hecho, los pueden consumir si están molidos, o como ingrediente en una tarta. El problema es que se desprendan trozos suficientemente grandes como para obstruir las vías aéreas", señala este especialista. "Un niño de más edad también puede atragantarse comiendo pipas, pero es más difícil que se ahogue", apunta.
"Antes de los tres años, los niños no mastican bien todavía y es posible que algunos trocitos pequeños de frutos secos pasen accidentalmente a los bronquios o a los pulmones", explica por su parte el doctor Jordi Pou, coordinador del comité de Seguridad y Prevención de Lesiones Accidentales de la Asociación Española de Pediatría (AEPED).
En Asturias, las autoridades investigan la muerte de una menor de año y medio fallecida cinco días después de ser atendida en su centro de salud después de atragantarse comiendo palomitas.
Sin entrar en elucubraciones sobre este caso, el doctor Moreno explica que a veces el cuerpo extraño puede quedar 'atascado' en una zona intermedia de los bronquios e inicialmente deja pasar algo de aire. "Pero puede ocurrir que se mueva y tape completamente las vías aéreas, o la inflamación que se haya ido produciendo a su alrededor acabe impidiendo el paso del aire", explica.

Extraer el cuerpo extraño

Como prosigue el doctor Pou, si algún familiar es testigo del atragantamiento y el niño no consigue eliminar el cuerpo extraño mediante la tos (que es lo que ocurre en la mayoría de los casos), lo indicado es que se le realice al pequeño una broncoscopia. Es decir, que se le introduzca un pequeño tubo flexible por la laringe para ver y extraer el trozo de fruto seco que se haya podido quedar 'atascado' en el bronquio con riesgo de asfixia.
En otros casos, prosigue, ningún adulto ha visto al niño comiendo lo que causó el atragantamiento y es probable que el cuerpo extraño se quede en el bronquio (la localización habitual en el 80% de estos casos), o incluso en el pulmón, causando una infección o una tos crónica que no remiten. "Este cuadro suele ser más crónico y se tarda más en diagnosticar porque no tenemos sospechas sobre la causa", añade.
Los signos que presenta cada niño dependen del tamaño del cuerpo extraño, de su localización, su naturaleza, el grado de obstrucción que produce y el tiempo que permanece en el sistema respiratorio, entre otros factores. Algunos niños pueden pasar días o incluso meses sin síntomas, lo que dificulta más el diagnóstico porque los padres no relacionan el problema con algún fruto seco que comió días atrás.
Salvo que el objeto tragado por el niño sea metálico (o bien un hueso, por ejemplo), la radiografía no permite ver si hay un fruto seco alojado en el pulmón, "porque no son radiolucentes [no se aprecian en la imagen radiológica]", aclara Pou. Sin embargo, esta prueba sí puede mostrar de manera indirecta qué ha ocurrido, "por ejemplo, en el sitio donde está alojado el fruto seco al aire le costará salir del pulmón".

Un problema demasiado frecuente

Según los pediatras españoles, entre el 60% y el 80% de los atragantamientos se producen por culpa de los frutos secos, encabezados por los cacahuetes (que causan casi la mitad de los accidentes). Y pese a que las estadísticas sobre mortalidad infantil por atragantamiento y asfixia han descendido significativamente en las últimas décadas, el ahogamiento por un cuerpo extraño representa nada menos que el 40% de las muertes en menores de un año.
Los niños de uno a cuatro años son los que presentan mayor riesgo y, como alertan los especialistas, a menudo, son los propios familiares quienes les dan estos alimentos desconocedores de sus riesgos. En niños mayores de 11 años, los atragantamientos se producen mayoritariamente por objetos inorgánicos.
En el caso de objetos extraños no alimentarios, "el 29% de las muertes por aspiración lo son por globos", tal y como señalan Javier Korta Murua y Olaia Sardón Prado (del Hospital de Donostia), en esta revisión de la AEPED.
"Es importante aprender las maniobras básicas de reanimación, tanto para adultos como para niños", aconseja el doctor Moreno. Además, concluye, en el caso de los padres que vean a sus hijos atragantarse con un fruto seco lo mejor es que no se confíen y acudan al médico.

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