sábado, 8 de septiembre de 2012

¿Eres una victima del burnout?.


¿Eres una victima del burnout?.
 
 
Cuando a causa del trabajo un sujeto sufre fatiga mental y física, que no se alivia ni siquiera durmiendo a pierna suelta, estamos ante una víctima del burnout o síndrome de estar quemado. Otros indicios de que lo padece son el distanciamiento mental de las personas con las que se trabaja, la falta de eficacia profesional y, a nivel fisiológico, caída de la presión arterial, defensas bajas y un deseo irrefrenable de comer alimentos dulces.

Todos estos síntomas aparecen cuando, después de estar sometidos a un esfuerzo laboral crónico y desproporcionado, el cuerpo reacciona como si hubiera agotado todas sus reservas de energía. Los científicos han identificado que detrás de esta sensación hay una importante hipoactividad de las glándulas adrenales. Estos órganos, ubicados en la parte superior de los riñones, se ocupan de producir hormonas para afrontar situaciones de emergencia (adrenalina), movilizar los nutrientes y garantizar que todos los órganos disponen de la cantidad de azúcar que necesitan para funcionar (cortisol) y mantener la presión sanguínea (aldosterona), entre otras funcionas. Eso explica por qué cuando las glándulas están exhaustas, los músculos se fatigan, se pierden reflejos, las digestiones son lentas y pesadas, y el trabajador “quemado” se convierte en blanco perfecto de virus y bacterias debido a que su sistema inmune no responde adecuadamente.

La debilidad de las glándulas adrenales aumenta aún más si el individuo ingiere pocas proteínas y muchos azúcares, o consume cafeína y alcohol en ingentes cantidades.

Según los expertos, este problema ha alcanzado ya dimensiones de epidemia. Se estima que al menos 43 millones de trabajadores europeos padecen burnout. Entre los más afectados se encuentran psicoterapeutas, médicos, enfermeros y personal de rescate, que sufren lo que se conoce como “desgaste por empatía”, especialmente si trabajan con niños.

Para prevenir el burnout los expertos coinciden en recomendar hacer pequeñas pausas a lo largo de la jornada laboral y dedicar un tiempo mínimo semanal al ocio para alejarnos de todo y “recargar las pilas”.

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