viernes, 10 de enero de 2014

¿Conoces los beneficios de entrenar en el agua?.

¿Conoces los beneficios de entrenar en el agua?.



Cada vez más ciclistas, gimnastas, futbolistas y otros deportistas de secano completan sus entrenamientos con sesiones en el agua. Profesionales y aficionados practican ejercicios en el medio acuático para alcanzar el santo grial del atleta: maximizar el rendimiento y minimizar el riesgo de sufrir lesiones.

Antes de describir los beneficios concretos de esta práctica conviene detenerse en el denominado principio de la variedad de estímulos, una de las teorías básicas de la preparación deportiva. Mejorar nuestra forma física exige aplicar las cargas adecuadas de entrenamiento al cuerpo, estresarlo y someterlo a una fatiga sin agotarlo que lo obligue a adaptarse de la única manera posible, para incrementar su rendimiento. Sin embargo, nuestro organismo se amolda rápidamente a ello, y necesita estímulos nuevos para progresar.

Aquí es donde entra el agua, un medio extraño para el cuerpo, al que este responde desarrollando adaptaciones diferentes que lo fortalecen. Además, la monotonía perjudica a la motivación. Por eso, los entrenamientos en el agua, ajustados a cada especialidad deportiva, ayudan a diversificar los ejercicios, con un resultado positivo para la forma física y mental.

Los efectos beneficiosos constatables son muchos. Para empezar, en el agua disminuye la intensidad de los impactos que soportan las articulaciones durante los entrenamientos. Así, se mejora la recuperación de las lesiones y se reduce considerablemente la posibilidad de sufrirlas. Por otro lado, en este entorno aumenta la resistencia: por ejemplo, si elevamos una pierna en seco, solo encontramos oposición al alzarla.

En una piscina, se dobla el trabajo, ya que también necesitamos los músculos para bajarla contra la resistencia que ejerce el líquido elemento. En resumen: entrenar en el agua no solo es una experiencia refrescante; también corremos menos peligro de lesionarnos y aumentamos nuestra fuerza, resistencia y flexibilidad. Y las buenas noticias no acaban ahí, pues no solo mejora nuestra circulación y la termorregulación del organismo, sino que cualquiera puede hacerlo, al margen de su edad y condición física.

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