miércoles, 15 de enero de 2014

¿Donde nace la disciplina?.

¿Donde nace la disciplina?.



Todas las costumbres, así como los actos repetitivos y la disciplina, están controlados por los ganglios basales, estructura nerviosa que se caracteriza por estar más conectada al resto del cerebro que ninguna otra. De hecho, sus neuronas parecen detestar todo lo que huele a nuevo. Puede parecer una actitud conservadora, pero es una simple cuestión de supervivencia, ya que si tuviéramos que procesar cada tarea que realizamos durante el día, el cerebro se colapsaría. En definitiva, necesitamos llevar a cabo la mayoría de las actividades cotidianas con el piloto automático mientras el resto de la mente se concentra en asuntos más urgentes.

Hace algunos años, Ann Graybiel, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), analizó cómo se comportan los citados ganglios basales. Llegó a la conclusión de que si patinamos, montamos en bicicleta o incluso recorremos el camino de vuelta a casa sin necesidad de pensar en qué esquina debemos girar, es gracias a su archivo de hábitos. Cuando practicamos algo nuevo, las células nerviosas de esa región entran en plena efervescencia y consumen mucha energía. Al mismo tiempo, se liberan grandes cantidades de dopamina en los centros de recompensa y se activa la corteza para mantenernos totalmente concentrados en el aprendizaje.

Pero una vez que culmina la fase de consolidación, el nuevo comportamiento se interioriza y puede repetirse indefinidamente con disciplina sin apenas esfuerzo mental.

Conocer cómo funcionan los ganglios basales es útil cuando decidimos voluntariamente adquirir hábitos saludables, como comer fruta cada mañana, hacer ejercicio y lavarnos los dientes tres veces al día. Phillippa Lally y sus colegas de la University College de Londres comprobaron que, a medida que reiteramos una acción, el nivel de automatismo aumenta.

El tiempo que tardamos las personas en convertir una conducta en rutinaria y prescindir de nuestra voluntad es decir, de la corteza pre frontal para llevarlo a cabo varía mucho, entre 18 y 254 días, aunque por término medio se precisan 66 días de reiteración para que la tarea se automatice, según explicaba Lally en la revista European Journal of Social Psychology.

Fomentar la disciplina en los chicos garantizan un adulto modelo

Fomentar la disciplina en los pequeños no es una tarea fácil y, muchas veces nos negamos a ver la realidad y queremos seguir haciendo lo que es evidente que no nos funciona para educar a los chiquitines. Por ello, ¡llegó el momento de cambiar!

El valor de la disciplina es la clave para tener éxito en todas las etapas de la vida. Se adquiere dotando a nuestra persona de orden, eficacia, responsabilidad y carácter.

Una persona disciplinada manifiesta responsabilidad para organizar su tiempo y está pendiente de cumplir con lo propuesto. Su palabra es sinónimo de garantía y credibilidad. La disciplina es un entrenamiento que corrige, forma hábitos y reglas que nos ayudan a tener éxito en las actividades que realizamos.

Cuando eres disciplinado en tus acciones cotidianas, con la familia, en la escuela y en la comunidad no hace falta que alguien tenga que vigilarte, presionarte o controlarte. La disciplina te ayuda a conseguir tus metas.

Por ello, la disciplina en nuestros tesoros es una prioridad, ya que con esto logramos personas que no ven el compromiso como una carga, sino como una capacidad de control para lograr sus deseos y metas.

El lograr establecer una disciplina efectiva requiere de estructura, firmeza, conocimiento, valores, sensibilidad y empatía entre otras cosas. Establece reglas claras y las consecuencias lógicas al acto. Éstas son distintas para cada familia, según la estructura y valores de la misma.

Recuerda que la disciplina no consiste en regaños y castigos, por el contrario, el amor y el cariño generan respeto de los hijos hacia lo padres, lo que desarrolla en entorno familiar más saludable.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario